...AGRUPACIÓN DE ELECTORES O COALICIÓN?

Tras la necesaria puesta en escena de los movimientos ciudadanos originados en los últimos meses, llega el momento de dar forma a la "concurrencia electoral" propiamente dicha.

A raíz de ello, se plantean dos opciones: concurrir en coalición o como agrupación de electores. Con la primera, los resultados obtenidos por la coalición determinada computarían de cara a la representatividad y administración de las diputaciones provinciales, entidades que marcan muy mucho el discurrir de un municipio durante cuatro años y desempeñan un papel determinante en la administración de recursos.

Sin embargo, los resultados obtenidos por una agrupación de electores no computarían a nivel provincial, esto es diputaciones provinciales, dejando todo el control de las mismas a PP-PSOE. Es decir, a nivel municipal "daría igual que da lo mismo", pero en el ámbito provincial la realidad es otra bien distinta.


¿Entonces? ¿Qué hacemos ante la negativa de unos a concurrir en coaliciones donde cada uno lleve sus propias siglas e identidad, o a la de otros a hacerlo como agrupación de electores? ¿Una "posible" fórmula electoral que deja el ejercicio real del poder municipal en manos de los que pretendemos desbancar del mismo y que vienen ejerciendo desde siempre?

Curiosa cuestión cuando dudamos sobre algo en torno a lo cual existe una posibilidad claramente ideadada y "aprobada" por esos mismos de siempre...

 

Desde mi punto de vista, el problema real que existe en la archiconocida y archinecesaria convergencia es que dentro de los mismos movimientos ciudadanos originados hoy en día existen componentes que odian, literalmente, todo lo que suene a "IU".

Ya sean despegados del PSOE, centroderechistas o despojos de la propia IU, prefieren desterrar el sentido común y la efectividad política antes que llegar a verse mezclados en una "organización" en la que se identifiquen elementos que representen las siglas de IU, o, yendo un paso más allá, que su participación pueda beneficiar de algún modo a IU.

 Un ejemplo lo representa la conversación entre un "no simpatizante de nada", inclinado a votar a Podemos, y un simpatizante del PSOE que entregará su voto alegremente a Podemos, una formación que, como tanto se recalca y queda patente, comparte principios, planteamientos y propuestas que emanan de la propia IU.

 El caso es que el simpatizante del PSOE dice a voz en grito que "jamás votaría a IU", pero, sin embargo, aprueba y apoya gran parte de su síntesis política sin pudor alguno.

 Esa es la realidad y el motivo por el cual el odio hacia determinados elementos del espectro político jamás permitirá que la sociedad abra los ojos del todo, despierte realmente, se una y camine junta hacia "el fin de la opresión", que cantarían algun@s...

 

Fdo.: Antonio Torralba Ayuso.